Mildred Rebstock, la química que cambió la medicina.

Mildred Catherine Rebstock tenía solo 28 años cuando su nombre saltó a los titulares. El New York Times la presentó en su portada, la revista Time la puso en su portada y el Presidente de los Estados Unidos le entregó un premio en persona.

Su trabajo transformó la medicina y ayudó a salvar millones de vidas. Sin embargo, hoy en día, su nombre sigue siendo prácticamente desconocido. Su historia merece ser redescubierta.

Orígenes humildes en Michigan
Mildred Catherine Rebstock nació el 2 de diciembre de 1919 en Elsie, Michigan. Provenía de una familia de recursos modestos: su padre era agricultor y su madre maestra.

A pesar de las dificultades económicas, se distinguió por sus logros académicos. Su dedicación y talento le valieron una beca para estudiar en la Universidad de Michigan.

En 1939, con tan solo 20 años, se licenció en química. Continuó sus estudios hasta obtener una maestría y, posteriormente, un doctorado. Su director de tesis, el profesor Werner E. Bachmann, destacó su excepcional determinación y su enfoque para resolver problemas, centrado en encontrar soluciones en lugar de excusas.

Parke-Davis y el desafío con cloranfenicol
En 1947, Mildred Rebstock se unió a la compañía farmacéutica Parke-Davis. Al año siguiente, fue ascendida a jefa de un equipo de investigación.

En aquel momento, la empresa se enfrentaba a un gran desafío. El cloranfenicol, un antibiótico conocido comercialmente como Chloromycetin, demostraba una gran eficacia. Sin embargo, su producción mediante fermentación era costosa y poco rentable.

El director de la investigación, el Dr. Ernest Volwiler, había identificado claramente el problema: sin un método de producción sintética, el fármaco no podría estar disponible a gran escala.

Mildred Rebstock se ofreció como voluntaria para asumir este reto.

Trece pasos para un avance científico
La síntesis de cloranfenicol requería 13 reacciones químicas complejas. Cada paso debía llevarse a cabo con extrema precisión, ya que el más mínimo error podía comprometer todo el proceso.

Rebstock trabajaba intensamente: 12 horas al día, seis días a la semana. Inicialmente, incluso algunos miembros de su equipo dudaban de que pudiera completar una tarea tan difícil.

Tras 11 meses de esfuerzo, lo consiguió.

El 26 de marzo de 1949 se anunció el gran avance: el cloranfenicol ya podía producirse sintéticamente. Su precio bajó de 5,50 dólares por gramo a 0,50 dólares, mientras que la producción aumentó de unos pocos kilogramos a toneladas.
Reconocimiento internacional
Al día siguiente del anuncio, el 27 de marzo de 1949, el New York Times publicó un artículo en primera plana que presentaba a Mildred Rebstock como una química de 28 años detrás de un importante avance.

El 4 de abril de 1949, la revista Time la presentó en su portada, mostrándola en un laboratorio. Pocos días después, The Illustrated London News también le dedicó un reportaje completo y un extenso artículo.

A pesar de la atención internacional que recibió, Rebstock se mantuvo discreta. Simplemente explicó que había aplicado los conocimientos adquiridos durante sus estudios para crear una solución que funcionara.

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