La época más difícil de la vida es entre los 70 y los 75 años aquí están las 5 razones por las que..

¿Quién es una persona cuando ya no trabaja, cuando los hijos son independientes, cuando el rol de cuidador ha desaparecido? Esta pregunta, que puede sonar filosófica, se vive entre los 70 y los 75 con una urgencia muy concreta.

3. El cuerpo empieza a limitar lo que la mente aún quiere hacer
Entre las afecciones más comunes de la vejez cabe citar la pérdida de audición, las cataratas y los errores de refracción, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, las neumopatías obstructivas crónicas, la diabetes, la depresión y la demencia. A medida que se envejece, aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. Infobae

Pero el problema no es solo físico. Es la brecha entre lo que se siente por dentro y lo que el cuerpo permite por fuera. La pérdida del cuerpo joven es uno de los duelos que debe afrontar el adulto mayor. Se toma conciencia de la finitud. El elemento más angustiante es la reducción del horizonte de futuro: ya no se tiene todo el tiempo por delante. Es fundamental para un envejecimiento saludable poder sobrellevar la discordancia entre lo que se es y lo que se parece: poder aceptar que uno se siente joven, pero que el cuerpo envejece. HOLA!

Esta dissonancia entre mente y cuerpo es una de las fuentes de sufrimiento más específicas de esta franja de edad.

4. La salud mental se deteriora más de lo que se reconoce
Aproximadamente el 14% de los adultos de 70 años o más tienen un trastorno mental. Los trastornos mentales en los adultos mayores de 70 años o más representan el 6,8% del total de años vividos con discapacidad para ese grupo etario. Los adultos mayores tienen más probabilidades de experimentar eventos adversos como el duelo, una reducción de los ingresos o un menor sentido de propósito con la jubilación. EurekAlert!

Los trastornos de salud mental en las personas mayores suelen infravalorarse y tratarse insuficientemente, y la estigmatización que rodea a dichas afecciones puede hacer que las personas sean reacias a buscar ayuda. EurekAlert!

El silencio es parte del problema. Las generaciones que hoy tienen entre 70 y 75 años crecieron sin cultura del apoyo emocional. Expresar dificultad psicológica sigue sintiéndose como una debilidad, no como una necesidad legítima.

5. El tiempo ya no parece infinito — y eso cambia todo
Entre los 70 y los 75, la mayoría de las personas viven por primera vez una experiencia particular: la conciencia real de que el tiempo que queda es menor que el tiempo vivido. No es un pensamiento abstracto. Se vuelve cotidiano, concreto, presente en cada plan que se hace y en cada plan que ya no se hace.

La reducción del horizonte de futuro es el elemento más angustiante: ya no se tiene todo el tiempo por delante. Esto pone en funcionamiento el trabajo de duelo y puede desencadenar una retracción narcisista en la que el sujeto se aísla, rechazando toda posibilidad de investidura y facilitando la aparición de síntomas somáticos. HOLA!

Sin embargo, esta misma conciencia puede convertirse en una palanca de transformación. Quien la integra con apoyo —familiar, social o profesional— suele encontrar en ella una claridad sobre lo que realmente importa que pocas etapas de la vida ofrecen.

Los años entre los 70 y los 75 son difíciles no por debilidad, sino por la cantidad y la intensidad de lo que se concentra en ese período. Reconocerlo no es dramatizar: es la única forma de ofrecer a quienes los viven el acompañamiento que merecen.

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