La cena empezó normal.
Risas.
Copas chocando.
Conversaciones ligeras.
Él estaba particularmente relajado esa noche.
Demasiado.
Y entonces sonó su teléfono.
Una notificación.
Lo vi mirar la pantalla… y sonreír.
Esa sonrisa que ya no era para mí.
—¿Quién es? —pregunté con calma.
—Nadie —respondió rápido—. Solo un amigo.
Se rió.
Pero esa risa…
no me convenció.
🧠 Lo que él no sabía
Yo ya lo sabía.
No ese día.
No en ese momento.
Desde semanas antes.
Mensajes ocultos.
Llamadas a horas raras.
Cambios de actitud.
Y sí…
también un nombre.
Daniela.
🍷 El momento
Tomé mi copa.
Sonreí.
—Qué bueno —dije—. Me alegra que tengas “amigos”.
Él asintió, confiado.
Error.
💣 El giro
Saqué mi teléfono.
—Yo también tengo uno —añadí.
